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August 16, 2002

Posted by Tindriel in Trabajo.
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12.01

Esto de que me hayan nombrado (nunca oficialmente, claro) responsable de seleccionar las Cartas al Director del lugar donde trabajo tiene su gracia, no creas. Cada semana (sólo las reviso los viernes) tengo la oportunidad de leer las paranoias más delirantes de un sector de la población. Ese que tiene el tiempo, y las ganas, suficientes como para sentarse delante de su ordenador e intentar razonar unos pensamientos que, la mayoría de las veces, sólo consiguen que alce las cejas entre sorprendida y asustada. Deben disponer de mucho tiempo, ya que normalmente son siempre los mismos los que escriben sobre cualquier tema: experimentación con células madre, atentados terroristas, subida del IPC… Eso sí, son siempre coherentes. Mantienen unas posturas tan radicales y extremistas que Bin Laden a su lado casi parece el ratoncito Mickey. En fin.

No sé si serán los calores de agosto, o las vacaciones tan agitadas que estamos teniendo, pero las cosas parecen funcionar al revés. Que sea una becaria la que filtra las cartas es casi de coña, pero esto funciona así.

Otra cosa curiosa de esta semana ha sido descubrir los descalabros que el cambio de ministros ha producido en los cauces “oficiales” de información. En los gabinetes de prensa recién constituidos nadie sabe nada, ni son capaces de encontrar el más insignificante dato sobre el funcionamiento del ministerio. Y claro, agosto es mal mes para tenerlo patas arriba. Sobre todo si los partidos políticos están dispuestos a comenzar una lucha contra “el mal”. Nadie sabe nada, los pocos que saben están desbordados y tú tienes que buscarte las castañas en un bosque de ciruelos. Un follón. Así pasa lo que pasa, que para conseguir un dato de, pongamos Justicia, acabas llamando al actual jefe de prensa de Interior, que es quien sabe dónde buscar lo que necesitas. Y luego llamas otra vez a Justicia y le dices al nuevo dónde están los datos que necesitas.

Y luego están los cursos de verano de las Universidades. Cada agosto se convierten en el sitio ideal para lograr una noticia. Noticias que, por ejemplo, en febrero pasarían sin pena ni gloria por las redacciones. Eso si tienes suerte y te cuentan algo. Si te pasa como a mí el lunes pasado vas aviado, dicho finamente. Un nutrido grupo de periodistas nos encontrábamos en El Escorial, esperando que cinco expertos mundiales nos hablaran sobre los valores universales. Y ¡sorpresa! no lo hicieron. De hecho no hablaron de nada (interesante). Así pues la primera pregunta de los periodistas fue “¿podrían hablarnos de los resultados del estudio universal de Valores?”. Nos costó cinco preguntas más que nos contaran algo. Resultado: indiferencia al día siguiente (la mayoría de los medios no contó nada, o no mucho) y 1 portada de La Vanguardia (que no debía tener otra cosa).

Lo dicho este mes de agosto está patas arriba. O como diría mi heroe Obelix “están locos estos romanos”. Eso sí, los romanos somos todos. Yo incluída.

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