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August 19, 2002

Posted by Tindriel in La vida.
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16.58

Los fines de semana llenos de emociones, novedades y confesiones sorprendentes me encantan, pero te dejan echa polvo y con menos ganas que nunca de volver al dichoso trabajo. Eso sí, me alegro de haber vivido unos días intensos en sensaciones y no me arrepiento de haber escuchado/visto/experimentado nada de lo que me han deparado las últimas 72 horas.

A veces la vida nos da la oportunidad de conocer algo más a las personas que tenemos a nuestro lado. Y no me refiero a desconocidos con los que compartes cada día una rutina (por ejemplo un trayecto en metro camino del trabajo), sino a tus amigos. A esas personas que comparten un trozo de tu existencia y que, a pesar de la proximidad, nunca conoces bien. Este fin de semana ha sido una de esas ocasiones, y todos hemos sabido agarrarla al vuelo. Por ello, he descubierto cosas de otros (incluso de mí) que ni siquiera sospechaba. Aspectos de otras vidas que quizás no vuelvan a hacerse presentes ante mí.

Es agradable descubrir cómo la gente puede llegar a sorprenderte de mil formas distintas cada día, incluso la gente a la que crees conocer muy bien. pero insisto, al final nadie conoce bien a nadie. En cada situación mostramos sólo un aspecto de nuestra personalidad, dejando escondidas mil aristas más que nos hacen ser como somos. Así es imposible conocer profundamente a nadie. Pero no es del todo malo. La sorpresa sigue siendo importante en las relaciones humanas.

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