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August 22, 2002

Posted by Tindriel in Pasiones, Yo soy yo.
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11.56

Al parecer mi último apunte en este blog ha dejado preocupados a más de uno. Gracias por hacérmelo saber. Estoy bien. Reconozco que ahora lo escrito me parece quizás excesivamente dramático. Tampoco es que quiera quitarle toda la importancia a lo sucedido, pero es verdad que ahora veo las cosas de un modo algo diferente.

Ayer fui al cine, tuve el honor de ver “El mismo amor, la misma lluvia”. La disfruté desde el principio hasta el final. Me reí, me emocioné, me enfadé y me enternecí con los personajes. Todos ellos personas corrientes a las que la vida da bofetadas y caricias, como a todos nosotros. Todos tenían miedos que les paralizaban, ilusiones efímeras que cada día les invitaban a seguir, sueños que jamás verán cumplidos pero que les mantienen despiertos.

Es una pena que, de no haber sido por el éxito de “El hijo de la novia” esta película hubiera permanecido desconocida para los amantes del cine real. De ese arte de contar historias cotidianas desde un punto de vista que, de tan cercano, es casi mágico. No se trata de cine de evasión. Aquí cada momento podría formar parte de tu vida. te ves en un espejo, algo deformado, que refleja una visión irreal, aunque no imposible, de tí. Ves las miserias de otros y piensas que, si te pasara a tí, no sería tan malo, o tan raro, o tan desastroso.

De cada película que he visto intento siempre sacar lo bueno. recuerdo una frase de “The Matrix” que, de tan jodidamente real, me pareció terrible. En la escena, el agente le está contando a Morpheus cómo diseñaron Matrix, le explica que primero crearon un mundo en el que todos pudieran ser siempre felices: sin problemas económicos, sentimentales, sin lucha cotidiana contra la adversidad. Pero fue un desastre. Los hombres no habían sido capaz de asumirlo y habían tenido que rediseñar Matrix para adaptarlo más a la “vida real”, con sus alegrías y tristezas. Pues bien, es cierto. No creo que nadie pudiera ser siempre feliz, no tener nunca un solo problema, una preocupación.

En definitiva, necesitamos las sombras para poder apreciar la luz del sol. ¿Triste? No lo creo. Es la adversidad la que nos hace superarnos, la que saca lo mejor de nosotros. La que nos hace exigirnos algo más, para nosotros o para los demás. Me gusta que la gente a mi alrededor sonría, esté feliz. Pero sé que si eso fuera siempre así, me acabaría relajando, no me esforzaría por nada ni por nadie y, al final, mi indiferencia (y la de los demás) acabarían por causar más daño. Tener que salir de algo nos hace más fuertes, y eso no tiene porque ser malo ¿verdad?

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