jump to navigation

September 12, 2002

Posted by Tindriel in La vida.
trackback

18.01

No sé si ha sido la profunda reflexión de ayer, las copas ingeridas en compañía de Rapun y cierto joven que siempre quiere emborracharnos o el desinteresado ofrecimiento de mi bebedora de Martini preferida de prestarme la estructura de su futón. Sea lo que sea, el caso es que hoy me he levantado, además de con un humor excelente, con el espíritu de una decoradora de interiores con extra de vitalidad. Conclusión, he cambiado de lugar casi todos los muebles de mi modesta habitación. Todos, salvo el armario, que pesa mucho.

La operación me ha llevado hora y media y el sudor equivalente a unas cuatro horas de gimnasio. Afortunadamente he conseguido arreglarlo y colocarlo todo en ese tiempo, no sólo los muebles. Los libros están ordenados, los cd’s encajados en su lugar, la televisión y la cadena de música dispuestas y los millones de adornos que tengo, encima de la cama esperando mi regreso cuando cerremos esta “bendita” revista en la que trabajo.

He llegado a la redacción cansadísima y he pasado momentos de pánico pensando que me quedaba dormida encima del teclado (con la de jugo que se le pueden sacar a las palabras de Bush y Annan de hoy en la ONU…). Pero feliz. Mi habitación ha quedado mucho más amplia, ahora sí puedo decir que es mía de verdad. Además, la descarga de energía y el cumplimiento de la “misión” me han dejado una agradable sensación de triunfo.

Pero mucho más divertido que todo ésto es alguna de las cosas que escuché ayer por la noche en boca del susodicho peligro que nos acecha a Rapun y a mí cada vez que quedamos a tomar una (y sólo una) copa. Su frase “algo debe de tener, porque todos los que van no vuelven” (en relación a la homosexualidad masculina) nos dejó a las dos heladas y deseando tener a mano un cuaderno y un bolígrafo para anotarla. Sabiduría popular lo llaman algunos.

Hubo más perlas de éstas, pero mis conexiones neuronales no son lo que eran. Y las que están, tratan de averiguar qué tipo de cajas de cartón le pegan más a la decoración actual de mi cuarto.

Definitivamente hoy es uno de esos días en que, aunque un libro como “El nombre de la rosa” te parezca interesantísimo y muy estimulante, tú no puedes hacer ni la o con el canuto. El ejercicio físico es sanísimo para el cuerpo, pero fatal para la mente. He dicho.

Advertisements

Comments»

No comments yet — be the first.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: