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82511534 October 4, 2002

Posted by Tindriel in Uncategorized.
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13.42

38,5 de fiebre. Dolor de cabeza, pesadez en las articulaciones, agujetas en cada músculo del cuerpo. Tos, sudores y estornudos. Estómago machacado. ¿Os suena? Estoy segura de que sí, es nuestra maravillosa amiga, la gripe anual. Esta semana he recibido su visita y aún hoy, cuando ya estoy casi curada, me siento como si me hubiese pasado un camión por encima. Supongo que si hubiera podido pasarla en casa, acostada y sudando como recomiendan las madres, hoy estaría algo mejor, y la cabeza esta semana no se habría parecido tanto a la lavadora en el programa “centrifugado”. Pero no. Además de estar enferma he tenido que acudir a trabajar cada día, sin faltar ni uno sólo. El martes, cuando pensaba retirarme a mi hogar (no tenía trabajo pero sí fiebre) mi jefe decidió encargarme un bonito marrón que, si en condiciones normales me hubiera costado quebraderos de cabeza resolver, imaginad en mi estado… Todo un espectáculo digno del mejor circo. Aunque no sé si en la clasificación de payaso o en la de equilibrista-malabarista. En cualquier caso el lema de esta semana ha sido el “más difícil todavía” o el “no se vayan todavía, aún hay más”.

Pero ya estoy recuperada. Y poco a poco regresa a mi ser el aura budista del “no me importa nada, no me afecta nada, no merece la pena”. Así, asisto impasible a jocosos comentarios dirigidos a mi persona (alguien dice que después de jugar la Intertoto este verano, parece que me haya tomado unas vacaciones), a la inutilidad de cierta jefa de prensa que considera que mandar dos dossieres a una revista es una pérdida de tiempo/dinero/loquesea (a pesar de que uno vaya al crítico de teatro y el otro a la persona que escribe los reportajes, actividades muy diferenciadas y diferentes), al constante desdén de una redactora que ha decidido que yo no existo (y le funciona, lleva 4 meses ignorándome) y, por supuesto, a los enfermizos desvaríos de los que utilizan las “cartas al director” como medio para desahogar sus frustraciones (alegrémonos de que usen la palabra y no las manos).

Definitivamente mi vida se parece cada vez más a un libro (Sin noticias de Gurb) de Eduardo Mendoza. Aunque el hecho de desconocer el destino final y la misión a realizar este fin de semana, me ponen más a la altura de su última novela, “El último trayecto de Horacio Dos”, que en su momento ya pude disfrutar por entregas en un diario y que ahora vuelvo a leer con una sonrisa en mi cara.

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