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November 4, 2002

Posted by Tindriel in Yo soy yo.
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17.05

Me encantan los mails inesperados. Esos que, cuando aparece el mensaje de “new mail” te hacen esbozar una sonrisa y levantar las cejas, en una pose de alegre sorpresa. Me gustan sobre todo si son los lunes, quizás porque es éste un día de la semana al que no tengo gran aprecio. Me gustan casi tanto como odio comer una hamburguesa sentada en mi mesa de la redacción, pegada a la pantalla del ordenador, pendiente de que se cierre o no una historia. El problema es que estoy más acostumbrada a lo segundo que a lo primero. Aunque imagino que si cada día recibiera un mail sorpresa, dejarían de serlo, y me gustarían menos.

Este ha sido un largo fin de semana. Largo porque ha durado tres días (no me atrevo a llamarlo puente, ya que según mi definición no lo es). Y largo porque ha estado lleno de emociones, en el mejor y el peor sentido de la palabra. He visto menos sonrisas y más lágrimas de las que me gustaría. He visto demasiados ojos desencantados, demasiados porque eran de gente a la que quiero. Hubiera preferido que la reunión de este año se pareciera a la del pasado, en la que parecía que el buen rollo se había instalado entre nosotros.

En cualquier caso, no me arrepiento de haber ido. Espero haber sido de alguna ayuda para aquellos que me buscaron.

Estos días he conocido a gente que me ha sorprendido, unos por ofrecer una cara distinta a la conocida, otros por ser la primera vez que nos veíamos y hablábamos. Y no solo me han sorprendido, la verdad es que todos aquellos con los que he tenido trato han conseguido ir más allá de mis expectativas. Mucho más allá.

Incluso los momentos malos para mí, han tenido su lado bueno. He conseguido aclarar situaciones con una cuota de daño razonablemente baja y por fin me he dado cuenta de algo que mis amigos llevaban meses repitiéndome. Yo sólo soy responsable de mis decisiones y acciones, las consecuencias que impliquen la voluntad de otras personas no están “bajo mi tutela”. Ni las puedo controlar, ni las puedo dirigir, ni puedo pensar que tengo que dar parte de ellas. Este fin de semana me he decidido a ponerlo en práctica. Y no ha sido fácil, pero he conseguido no acabar con la cabeza a punto de estallar. Sé que si no lo hubiera hecho, mi estado de ánimo habría sido bastante bajo.

Y para terminar, el recuerdo de una frase que alguien me ha dicho estos días: “en el mundo existen dos grupos de personas: las que merecen conocerse y las que no. Gracias por ser parte del primero”. Pues eso chicos, gracias a vosotros, los que me leeis y formais parte de mi vida cotidiana, por ser parte del primer grupo. Los que, indudablemente, merecen conocerse.

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