jump to navigation

November 22, 2002

Posted by Tindriel in Literatura.
trackback

12.58

Mis esquemas de lectura nunca han sido muy lógicos. Quiero decir para los demás, para mí seguían una lógica aplastante. si conseguía engancharme un autor, devoraba todo lo que había ecrito de una vez. Eso a veces era complicado, porque el autor podía tener una ingente producción (por ejemplo Shakespeare). Por eso siempre me han gustado las ediciones de “Obras completas”. me permitían comprar sólo un volumen y sabía que tendría lectura para un tiempo. Lo malo, que mi biblioteca parece hasta pequeña, ya que en 1 volumen puede haber 5 libros, pero sólo ocupa como uno. Después de devorar todas las palabras usadas por alguien, necesitaba una etapa de desintoxicación, y pasaba a leer cosas muy diferentes. Otras veces me cansaba antes de terminar, no con un autor sino con un estilo. La última vez con la literatura china. Leí “La montaña del Alma” y después unos 15 o 20 títulos de autores de aquel país. me compré todo lo que encontré. Pero me cansé del misticismo oriental antes de terminarlos. Algunos crían polvo desde hace 1 año, y no sé si alguna vez abriré sus tapas.

Acabo de terminar un libro cuyas secuelas me gustaría poder leer ahora, por desgracia parece que tardarán en llegarme unas dos semanas, así que mientras debo leer otras cosas. Anoche, mientras decidía qué leer ahora recordé que me quedaban 4 días para comenzar el doctorado, y que las lecturas sobre periodismo las tenía algo olvidadas. Así que me dirigí a esa sección de mi biblioteca dispuesta a rebuscar entre sus volúmenes (sí, tengo las estanterías clasificadas por materias, no por autores, de modo que, por ejemplo, Muñoz Molina tiene su hueco en dos estanterías diferentes, en vez de estar todos juntos).

La verdad es que no lo pensé mucho y elegí el último premio Espasa de Ensayo. Las razones, muchas y diferentes. La principal, que varios compañeros lo están leyendo, o ya lo han leído, y pensamos montar una de nuestras tertulias en torno a lo que Arcadi Espada comenta. Así que empecé a leer. Estructurado en meses, ya he acabado con enero. Y no pude resistir la tentación de leer sus apuntes del 11 y el 12 de septiembre de 2001.

Llevo unas 30 páginas del libro, pero ya puedo decir que no me gusta. No me gusta su estilo, aunque tampoco me gustan el de Cela o Gala y hay que ver dónde han llegado. Pero sobre todo, no me gusta lo que dice. Sus afirmaciones, algunas categóricas, no se sustentan en ninguna base y hay que leer otros libros suyos para entenderlo. Y no estoy dispuesta.

No soy un gran ejemplo de defensa del periodismo actual, quienes me conocéis lo sabéis. Me gustaría que muchas cosas cambiaran, pero los argumentos y las críticas de Espada no me parecen las correctas. Por ejemplo no puedes decir “Los periódicos mienten”, y no explicar por qué. Sobre todo si estás hablando de un hecho concreto. Tampoco puedes subestimar el poder de las ediciones especiales. Cuando habla de los atentados del 11-S, echa en cara a El País que cambiara su titular de portada el día 12. Según él, nadie vió la edición especial que titulaba “América, atacada”. Bueno, pues mis recuerdos no son esos.

Yo estaba en la redacción cuando ocurrió. No podíamos despegarnos de la tele, ni de la radio. Contínuamente mirábamos las actualizaciones de las ediciones digitales, así como los teletipos de agencia. A las siete de la tarde, una compañera y yo bajamos al Vips a comprar las ediciones especiales. Una para cada redactor. La cola de gente que esperaba era impresionante. Todos miraban hacia la puerta esperando ver a los repartidores. Entraban, echaban una ojeada a los periódicos y paciéntemente se ponían a la cola. La gente quería saber, necesitaba ver sobre el papel lo que había ocurrido, como si el hecho de que saliera publicado lo hiciera más real. La gente estaba allí, en la calle, esperando. Posiblemente esa fue una de las pocas ediciones especiales que los diarios han rentabilizado. Arcadi Espada cree que no. Que la gente se quedó en casa. Que nadie vió esos diarios.

Bien, yo los tengo guardados. Mi padre también. Y esa fue una de las pocas veces que mi madre comprendió que quisiéramos guardarlos. Cuando Arcadi quiera, se los enseño.

Advertisements

Comments»

No comments yet — be the first.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: