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December 4, 2002

Posted by Tindriel in Yo soy yo.
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11.34

Desde hace días varios pensamientos se agitan en la coctelera que llamo mi cabeza. Cosas inconexas, razonamientos absurdos, ideas que van y vienen sin ningún sentido. Tengo la necesidad de soltarlos, aunque ni yo entienda por qué. Y este es el mejor sitio para hacerlo.

Ayer recibí una llamada que, aunque esperada, me provocó la alegría de la memoria recuperada. Mi ex profesor de historia quería que supiera que ya había encontrado la historia de mi abuelo sobre la Guerra Civil. Dos semanas después de su muerte, volveré a escuchar su voz contándome lo que más marcó su vida, lo que para él era realmente importante, después de la familia. Como ya dije una vez creo que nunca le presté la debida atención en este tema, y ahora me remordía la conciencia por ello. Es curioso cómo después de que alguien nos falte nos empeñamos en rescatar recuerdos, en atar la parte de la vida de esa persona que nos tocó. En mi caso los recuerdos están frescos, sólo quiero las últimas piezas para completar el puzzle. El jueves, las tendré en mis manos. Gracias Álvaro, aunque no me leas, por la mejor noticia de las últimas semanas.

He añadido dos nuevos enlaces, dos blogs que realmente merece la pena leer. PalmTop vs Mmart y Suspensivos. Cada uno en su estilo. No puedo evitar compartir algunas de las cosas que escriben, igual que no puedo evitar no compartir otras. Pero cuando los leo es cuando me pregunto qué hago yo aquí, en esto de los blogs. ¿Es acaso un acto de narcisismo? ¿Un desesperado intento de llamar la atención? ¿ O, lo que yo quiero creer, sólo buscar un sitio en el que poder volcar mis sentimientos?

Ayer escribí a alguien que se considera amigo un mail del que no estoy especialmente orgullosa. Y que además debería desmontar la teoría sobre por qué y para qué escribo aquí. “No me gusta hablar de mí, no me gusta que la gente me conozca. Solo aquellos que han perseverado pueden preciarse de conocerme, al menos un poco. (…) por mucho que lo intentaras en esto suelo ser inflexible. Hasta que yo no quiera que me conozcas, no lo vas a hacer.” Si eso es verdad, ¿para qué escribo aquí? ¿Para que me conozca gente a la que no conzco? ¿Para dar la oportunidad,a aquellos que sí conozco y me leen, de mirar dentro de mí sin que yo tenga que “castigarme” por ello?

No lo sé, y me preocupa. Porque quizás se están resquebrajando mis convicciones y yo no soy consciente. Y quizás un día me levante, ya sin ellas, y no sepa cómo actuar. No sé si aquí dejo ver mucho de mí, y no sé si quiero o no hacerlo. Quizás antes de seguir escribiendo debería pararme a pensarlo. O quizás, por una vez, no debería pensar tanto.

Llevo unos días esperando un mail que no llega. Y eso que me han llegado muchos, incluso alguno de la persona de la que espero “El mail”. Tampoco sé qué querría que dijera. Todas las posibilidades me parecen falsas, me suenan a engaño. Pero sé que ahora mismo, la correspondencia intercambiada, no es lo que yo quiero. Quizás el problema es que los dos seamos demasiado racionales, y que a mi parte visceral, que a veces aflora, le gustaría tener un espejo donde mirarse. Un reflejo que ahora no tiene. Tener las cosas claras está muy bien, pero no dejar ni un resquicio a la esperanza de una sorpresa ya no me gusta tanto.

Estoy volviendo a mi cueva, a mi resguardo durante tantos años. No exteriormente, pero sí en mi interior. Estoy echando todos los candados que tengo, y son muchos, a mi corazón. Estoy pidiendo el pasaporte a toda manifestación de cariño que se presenta ante mi puerta. Y cuando no pueden identificarse con claridad, con seguridad, cierro la puerta sin pensarlo dos veces. Sin dar tiempo a la reacción. Lo malo es que la mayoría de las veces resulta imposible definir claramente esa muestra de amor, venga de quien venga.

Por último, la página web. Una idea que viene rondando mi cabeza hace tiempo. Mi granito de arena al periodismo. Ya está en marcha. Ya hay anotaciones en cuadernos, pruebas en mi portátil. Colaboradores dispuestos a echar una mano y darle el lustre que una experiencia así necesita. Estoy animada con el proyecto. Por fin puedo ver que puedo hacer algo. Que los 4 años de carrera, quizás no han sido en vano.

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