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Independencia March 5, 2003

Posted by Tindriel in Pasiones, Trabajo, Yo soy yo.
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14.07

Bonita palabra ésta. Con doble significado en mi caso. Por un lado, la personal. La que me permite vivir fuera del nido paterno, entrar y salir en mi refugio sin más explicaciones que las que me doy a mí misma. La otra, la profesional, que hace revolverse a mis tripas cada vez que alguien me dice lo que tengo que opinar en mis historias.

Por la segunda llevo sufriendo y pasando malos ratos desde que empecé a trabajar. Ahora lo llevo mejor, y puedo preciarme de no ser fácilmente influenciable, como ya ha visto mi jefe. Por la primera sufrí ayer, mucho. Con dos facturas pendientes, sin saber si iba a poder pasar uno, ni cuándo cobrar las dos, me entró el agobio de que en unos meses mi alquiler sube. No mucho, pero lo suficiente como para verme comiendo pollo asado (a 4 euros el entero) el resto de mi existencia de precariedad laboral. Al final, hoy he hecho las dos facturas, y el sol parece brillar un poco más. Gracias a todos los que os habéis ofrecido a ayudarme. Y también a mis papis, que lejos de darme de lado, o de pedirme que volviera a casa, se ofrecieron a ser colchón de mis miserias económicas hasta que sea rica y les mantenga. Lástima que no encaje en el perfil de persona que triunfa en este mundo de pisotones y codazos.

Pero hay algo material en lo que no soy en absoluto independiente (por supuesto que en cuestiones de relaciones personales tampoco, pero eso es otra historia). Y lo reconozco sin vergüenza, bueno casi. El objeto de mi dependencia es la compra de libros. No cuando hago regalos, cuando los destinatarios son otros. Pero sí cuando se trata de mí. Por muchas razones. La primera, económica. Posiblemente al mes me gaste más en libros que en comida, lo cual supone un gasto muy considerable que mi bolsillo no puede soportar. Otra es la querencia que le tengo a la librería a la que he ido desde pequeña. Allí me conocen, y me recomiendan lecturas que nunca me decepcionan.

Parecerá una tonteria, pero cuando hacía cuentas para echar a volar, me preocupaba mucho el tema de los libros. Veía que no me iba a dar para comprar, y sufría. Sé que existen bibliotecas, y soy socia de un par de ellas, pero no es lo mismo. Más que nada porque a veces me gusta hojear de nuevo las páginas que un día me hicieron soñar, reír, llorar. tengo desde pequeña una relación especial con las hojas impresas. No sólo porque mis padres leyeran mucho, que también, sino porque pasaba mucho tiempo sola. Y los muñecos no bastaban para llenar esas horas muertas. Pero descubrí que los libros sí. Con ellos podía jugar a ser otra persona, y cuando me atrapaban no podía dejarlos. Eso sigue siendo así.Leo mucho, y una vez al mes, más o menos, entro en una vorágine de lectura que me hace zamparme 3 o 4 libros por semana.

Por eso se me iluminó la cara cuando, al comentar el problema de la compra de libros con mis padres, lejos de parecerles ridículo, se lo tomaron muy en serio. Y, finalmente, mi padre dio su consentimiento para que siguiera acudiendo a la misma librería, apuntando las compras a su cuenta. Y allí voy esta tarde. Dispuesta a rellenar mis atestadas estanterías con nuevos volúmenes aún por disfrutar.

¿Alguna sugerencia?

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