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January 14, 2004

Posted by Tindriel in La vida.
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11.45

Esta semana está resultando extraña. Bueno, mejor dicho (y como ya he puesto en el titulito) curiosa, que extraña tiene connotaciones negativas que no deseo transmitir. A veces tengo ganas de coger el teléfono y hacer una llamada, sobre todo ayer, pero al final el llamado sentido común gana la partida diciéndome que es mejor seguir con los propósitos de Año Nuevo. Pero vayamos a otra cosa. A contar la semana.

Algunos de los que me conocéis sabéis el lío en el que me metí la semana pasada en el curro. Aún estando en Cultura hace dos semanas que la sección de Nacional requiere mis servicios para encargarme de un tema de actualidad. El resultado de mi trabajo ha sido satisfactorio, tanto, que el subdirector de investigación (ex redactor jefe y aún jefe de Nacional) quiere que sea yo la que siga encargándose del tema. Creo que en un rato tenemos una reunión para hablar de ello. Por supuesto a mi jefa no le gusta demasiado la idea, pero ni yo me puedo negar ni ella puede protestar. Por si fuera poco, los reportajes me han puesto en boca de algunos compañeros de profesión, de forma que la pasada semana me hicieron una entrevista radiofónica y ayer me llamaron de un Diario murciano para confirmar datos y pedir mi opinión como experta. Je je je. La situación no me gusta nada, porque mi falta de costumbre es tan evidente que temo siempre meter la pata. Aún así, es agradable que después de 3 años se den cuenta de que es posible que valgas más de lo que creían. Y siguiendo la línea de probarme esta semana me han dejado al frente de la sección de Internacional, ya que la jefa está de vacaciones. Así que tengo más trabajo que un tonto, y de 3 secciones distintas.

Cambiando de tema, ayer fui al médico. Bueno, a los médicos. La endocrina estba encantada con mis progresos y me ha pedido una foto de antés y otra de después, quizás me convierta en el rostro de su próxima campaña de lucha contra el sobrepeso. pero, claro, yo no tengo fotos, así que…. ¿alguien podría pasarme alguno de esos robados de cuando estaba cual tonelete?

El ginecólogo, el pobre, lo pasa fatal cuando voy. Aunque a mí ya me dé por reírme, la verdad. El tratamiento no está funcionando como debiera, así que lo hemos cambiado. Veremos cómo va. Lo peor fue la conversación con mi madre, en la que, una vez más, tuve que contarle todos los pequeños detalles de lo que me ocurre, y de lo que puede ocurrir. Agotador. Lo mejor, es que soy firme candidata para convertirme en la envidia de todas aquellas mujeres que sufren reglas dolorosas y/o abundantes, etcétera. Estará bien eso de sufrir cambios hormonales y de humor (amén de lo que iba a ahorrar) sólo una vez cada 3 meses.

Ah! y el próximo miércoles vuelvo al teatro Lope de Vega para disfrutar, esta vez, de la actuación como Christine de una amiga mía.

Conclusión: semana extraña, llena de buenos momentos, noticias y situaciones novedosas. En la que he recuperado el placer de escribir a pluma.

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