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Cuestión de tamaños January 28, 2004

Posted by Tindriel in Otra mirada.
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El tamaño importa, y mucho. Pero no sólo en el sexo. Tenía una compañera de instituto para la que salir con un chico más bajito era una humillación, y, teniendo en cuenta que medía 1’80, era algo muy fácil. Lamentablemente la perdí la pista cuando en nuestras conversaciones–en cumpleaños, fiestas o mientras fumábamos un cigarro a escondidas en el cuarto de baño de los chicos– se empezó a introducir el sexo. Me hubiera encantado saber si para ella todo era cuestión de tamaños.
Recuerdo las primeras veces en que mis amigas y yo discutimos sobre sexo. Con más curiosidad que experiencia propia, la palabra “sexo” se introdujo en nuestra conversación coincidiendo –dudo que casualmente– con el primer cumpleaños en que los padres de la homenajeada abandonaban la casa. Estaban representadas todas las tendencias. Teníamos a la ultracatólica conservadora que renegaba del sexo prematrimonial –un año en Londres le hizo cambiar de opinión años más tarde–, a la tímida que enrojecía cada vez que alguna de nosotras usaba una expresión poco habitual –Andrea, que aún hoy sigue enrojeciendo–, la curiosa que todo quería saberlo –Isabel, todavía abanderada del descubrimiento directo–, tres o cuatro que parecían estar a vuelta de todo –pero que entonces no se comían un rosco– y yo, que parecía una enciclopedia de sexo andante y que era la única que había visto el estupendo programa Hablemos de sexo.
Lo del tamaño no surgió en aquel primer contacto con el mundo “adulto”, pero fue casi una consecuencia inmediata de él. Poco después, en la clase de Ética –hoy desaparecida– nos tocó hablar de sexualidad y nos encargaron a Isabel y a mí un trabajo. Nos pusimos manos a la obra y decidimos hablar, a la tierna edad de 15 años, de métodos anticonceptivos y del “mito del tamaño”. La cuestión de la documentación no fue nada fácil. Como no teníamos experiencia propia, decidimos hacer una encuesta entre quienes suponíamos sí la tenían. Así que cargadas con los cuestionarios y unos bolígrafos, salíamos a la calle en busca de testimonios. Teníamos dos preguntas sobre el tema, si lo consideraban importante y si, de poder elegir, escogerían tamaño mini, medio, extra o indiferente. A la primera contestaban que lo importante era si sabían utilizarla, pero en la segunda se les veía el plumero. Casi todos, elegían tamaño extra, sólo unos pocos pedían tamaño medio –me quedé con las ganas de preguntarles si el tamaño medio suponía un aumento o una disminución del actual–. Así pues, al presentar el trabajo concluimos diciendo que aunque lo importante era la técnica, un buen especimen podía ser un estupendo prólogo.
Con los años, y la experiencia, he descubierto que el tamaño extra no es siempre mejor. Cuando el otro día le comentaba a un amigo la existencia de esta columna, decidió darme material. Sacó de su cartera un preservativo talla XL.
-Puede ser incómodo aunque no lo creas. Hay posturas en las que no puedes hacerlo, y tienes que tener cuidado para no hacer daño a tu pareja. Eso sí, nunca se ha quejado ninguna. Y si les preguntas, quizás tenga otra visión muy diferente.
Grande, pequeña o mediana está claro que nunca llueve a gusto de todos. Lo mejor, probar distintos tamaños y elegir el que mejor te va. ¿O no hacemos lo mismo con los trajes?

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