jump to navigation

March 1, 2004

Posted by Tindriel in Cine, Yo soy yo.
trackback

12.34

El pasado sábado rompí una de mis reglas de oro. Cumpliendo una promesa que di, me levanté pronto para acudir a una cita con mis nuevas estilistas. El objetivo era comprar un escote que debía lucir aquella noche. En mi favor debo decir que cumplí mi palabra. Pero eso no quiere decir que lo pasara bien haciéndolo. A pesar de que bailé e intenté comportarme como si no pasara nada, lo cierto es que me sentía bastante incómoda con el modelito. Afortunadamente no tendré que volver a ponérmelo. Aunque, eso sí, no sé qué voy a hacer con lo que en principio compré para la boda de mi primo…
Ayer, sin embargo, conseguí cumplir con una de mis tradiciones anuales: ver la gala de los Oscar. Cuando era pequeña la escuchaba por la radio y cuando mis padres se abonaron al conocido canal de pago de este país, empecé a pasar la noche en vela. Desde que no vivo en la casa paterna he podido verlo en casa de amigos (gracias chicos por permitirme no dormir en vuestras casas). Ayer (u hoy, que ya no sé qué día es) le tocó el turno a shelob. La verdad es que la sesión ha sido genial, empezando por la sobredosis de capítulos de Sexo en Nueva York, y las discusiones por quién era quién en cada episodio.
La gala no ha sido nada del otro mundo, para qué lo vamos a negar. Los premios estaban cantados y si bien ESDLA quizás no se los merecía todos, lo cierto es que de alguna forma tenían que reconocer el gran trabajo del equipo. Poca emoción, pues, y pocos discursos encendidos. Quizás los famosos 5 segundos han pesado demasiado. De lo mejor, la vuelta de Billy Cristal. Nunca debieron sustituirle. Pero, indudablemente, lo más memorable de esta noche ha sido el comienzo. Tanto el montaje de Cristal y las películas, como su presentación inicial, al ritmo de conocidas bandas sonoras. Michael Moore aplastado con su cámara al hombro mientras proclamaba la irrealidad de un conflicto bélico cinematográfico, Jack Nicholson ataviado como Gandalf, Cristal como Gollum y, sobre todo, ese élfico movimiento de melena. Muchas risas con el montaje, una pena que no lo grabáramos.
Y definitivamente he perdido, no sé si el norte, pero sí la capacidad de hablar con ciertas personas muy cercanas. A estas horas planea sobre mi cabeza el peligro de una conversación no muy agradable mantenida hace solo una hora. Y su posible continuación. ¿Cómo es posible que, a pesar de tener las mejores intenciones, todo salga mal? ¿Qué hace que, aunque la añoranza sea grande, parezca que las palabras y los actos digan justo lo contrario? No sé qué está pasando. Me gustaría poder dar marcha atrás unos meses y recuperar la amistad que había entonces. Porque ya nada es igual, aunque nos empeñemos en desmentirlo. Porque hay un muro contra el que nos damos cada poco tiempo, y mi cabeza empieza a resentirse. Me gustaría que las cosas fueran como antes, o que encontremos el camino para mejorarlas.

Advertisements

Comments»

No comments yet — be the first.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: