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Fin de semana inolvidable y otras cuestiones March 30, 2004

Posted by Tindriel in La vida.
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11.55

Hasta ayer por la tarde tenía muy claro qué iba a escribir hoy, y cómo iba a hacerlo. Tenía en mi cabeza la crónica de estas mini–vacaciones, pero ayer se esfumó. Y hoy, al leer los comentarios de la entrada anterior he visto que cierta afirmación ha creado algo de polémica, aunque crea que esta palabra es demasiado rimbombante para lo que realmente ha ocurrido. Así pues, escribiré sobre el fin de semana, y luego haré una pequeña aclaración.
El fin de semana ha sido inolvidable, sí, pero no siempre por las cosas buenas que han ocurrido, aunque de casi todo he conseguido sacar las dos caras. Para los que no lo sepan, viajé a Málaga en compañía de amigos y desconocidos para asistir a la presentación de la primera colección de un amigo diseñador. La lluvia amenazaba con fastidiar el fin de semana, y casi lo consigue. Después de evaluar muchas posibilidades, y de una discusión con mi madre, decidimos ir en coche. Aunque sólo iba a conducir yo, estaba tranquila y confiada. No teníamos prisa y podía parar las veces que hiciera falta.
Pero la tranquilidad duró hasta llegar a Granada. Después de un viaje tranquilo, y de un agradable paso por Despeñaperros, la incorporación a la Autovía que debía llevarnos a Málaga casi nos cuesta mucho, demasiado. La lluvia, la peligrosa incorporación y, según algunos, lo estrechas que son las ruedas del coche de mi madre, hicieran que perdiera momentáneamente el control del mismo. Casi acabamos contra la mediana (y eso con suerte). Afortunadamente pude controlar el coche y frenarlo justo al borde de la isleta que formaban la carretera y la incorporación. La parte mala de ésto es evidente, la buena, que supe reaccionar y que mis amigos me apoyaron en todo momento. Eso sí, el miedo que pasé no me lo quita nadie. Obviamente, después de eso no pasé de 80 Km/h.
Al llegar a Málaga descubrimos que el mal tiempo iba a acompañarnos todo el fin de semana, lo cual nos cabreó bastante. De lo ocurrido esos días, viernes y sábado, sólo resaltaré otro hecho, el resto es aburrido. La tarde del sábado mi madre acudió con una amiga a una plaza de toros donde se celebraba una corrida benéfica para la que les había conseguido entradas. Estaban frente al toril, en un sitio estupendo, según ellas. estupendo hasta que uno de los toros decidió que no quería ser toreado y salió con tanto ímpetu que consiguió sobrepasar el burladero, y casi se encarama a las gradas. Justo por donde estaba mi madre. Con el susto, la tiraron al suelo y le pisaron la cabeza. Por suerte, un cable de acero impidió que el toro cumpliera sus deseos y encontrara a mi madre en la peor de las posiciones. ¿Lo bueno de ésto? Que no pasó nada.
Luego llegó el desfile (domingo noche) y todo fue perfecto. Los modelitos eran preciosos y quienes los pasaban, gente muy agradable (no profesionales). Pero esa tarde me enteré de que alguien a quien quiero mucho lo estaba pasando mal, y yo no podía hacer nada por estar demasido lejos. Lo sentí, y lo siento, mucho. Espero ser de más ayuda ahora que estoy cerca.
El lunes fue un día tranquilo, y el viaje transcurrió sin sobresaltos. A las 6 estaba en casa de mis padres, para alegría de mi madre, que llevaba todo el fin de semana sufriendo con las lluvias. Y entonces se decidió a contarme la peor de las noticias: el hijo de unos amigos, de 15 años, estaba en coma profundo desde el jueves. Una furgoneta le había atropellado mientras montaba en bici, con tan mala suerte que se había golpeado la cabeza con el espejo retrovisor. No sabían nada, y los médicos no se atrevían a hablar. “Mierda de vida”, dijo mi madre. Y yo no podía decir nada, sólo lloraba en silencio mientras pensaba en cómo yo había salvado la mía, y la de mis amigos, mientras él no podía hacer nada.
Por la noche nos contaron que, dentro de lo malo, había alguna esperanza. Seguiría en coma inducido unas semanas (tiene lesiones en el tronco cerebral) y lueo intentarían eliminar el derrame. Sólo queda esperar. Pero es tan jodidamente triste…La familia de este chico convive cada día con la muerte, sabiendo que la vida de uno de ellos depende del grado de locura de unos desconocidos. Pero para ésto nadie estaba preparado. Y sólo tiene 15 años…

Y ahora viene la aclaración: tema psicólogos. personalmente sé que hay buenos profesionales. He estado en tratamiento 2 veces. La primera vez salí un día de la consulta anunciando que no iba a volver. La segunda, finalicé la terapia con estupendos resultados. Pero desde esa primera psicóloga que me trató me queda un resquemor, una desconfianza generalizada que sé que no es justa. Independientemente de que su método no fuera mi preferido, su actitud y profesionalidad quedó en entredicho cuando, siendo mayor de edad, le pedí que, antes de dar el diagnóstico a mis padres, me lo comunicara a mí, y no lo hizo. Luego, cada palabra que yo decía era, o bien malinterpretada, o bien no creída.
Sé que generalizar no es bueno, pero cuando me dijeron de ir a un psicólogo en la primera persona que pensé fue en ella (es lo que me pasa siempre que se habla de estos temas) y, claro, la reacción no fue en absoluto positiva. Pero, insisto, sé que hay estupendos profesionales que hacen muy bien su trabajo. No en vano salí durante 3 años con un psicólogo y yo misma he estudiado algunas asignaturas en la UNED.

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