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Adelantos April 1, 2004

Posted by Tindriel in Yo soy yo.
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16.15

Ayer fue un buen día. decidida a que mis buenas intenciones conmigo misma no quedaran en saco roto, como tantas otras veces ocurre, dedique la mayor parte del día a pensar qué podía hacer. eso sí, sobre todo en el terreno profesional.
Primero me di cuenta de que mi promesa de continuar mi formación había quedado rota tiempo atrás. Ya no sabía cuál había sido el último libro sobre periodismo que me había leído, y mucho menos cuándo había sido eso. No sólo tratados, ensayos o supuestos libros de texto, sino cualquier cosa que remotamente tuviera que ver con mi formación, con la idea de no estancarme en lo aprendido en la universidad. Debo reconocer que me sentí un poco avergonzada. Había sido capaz de leer mucho, y sobre muchas cosas, en los últimos años, pero no sobre Periodismo. Recordé que la excusa que solía poner era que, dado mi trabajo, al llegar a casa no me quedaban muchas ganas de leer, y menos de leer sobre periodismo. Pero también recordé que esa misma excusa no me había disuadido de leerme cosas como El código Da Vinci, auténticas pérdidas de tiempo que podía haber aprovechado mucho mejor.
Así que a la hora de la comida recogí mis bártulos y me fui a La Casa del Libro dispuesta a no comprarme ni un sólo libro de ficción. Y lo logré. En total fueron tres libros sobre el oficio, un ensayo que une Sociología, Antropología y Literatura y dos de Historia. recorrí los estantes de diccionarios, buscando los dos títulos que siempre he deseado tener, pero su precio aún era muy alto para mí. Ya llegará, me dije, cuando Hacienda me devuelva lo de la declaración…
Al llegar a la redacción cayeron sobre mi mesa otros dos libros, una biografía y una novela de detectives. Éstos, para hacer su crítica. Y cayeron justo encima de los más de 500 folios de documentación que, sobre la LOCE y la LOU, estaba manejando para el reportaje semanal. A punto de agobiarme decidí que haría las cosas a su tiempo. Y que, en realidad, todavía me quedaba algo más importante que eso por hacer. Cogí el teléfono e hice una llamada que había estado atrasando durante más de un año: a mi directora de tesis. Aunque creo que ya la puedo llamar ex directora.
El año pasado comencé los cursos de doctorado, que tuve que dejar por falta de tiempo. Igual que hice con la investigación que estaba en marcha. Y claro, en ese tiempo mi carnet de la Biblioteca Nacional había caducado. Después de un rato de conversación descubrí que ella consideraba mi abandono como una auténtica deserción, con puñalada en la espalda incluída. Colgué sin obtener la carta que necesitaba y llamé a mi madre, para ver si algún amigo suyo podía hacerme el favor. Después escribí un mail a un ex profesor, para ver si él podía hacerme el favor. Aún espero respuesta.
Y sólo entonces me di cuenta de que el tema de mi tesis se había esfumado por fuerza. Para completarla hubiera tenido que pasar un verano revolviendo papeles de un archivo familiar al que nadie tiene acceso. Si mi directora siguiera conmigo yo lo habría obtenido, que para eso su marido es sobrino de la actual propietaria. Sin esa investigación, la tesis propuesta no tenía ni pies ni cabeza.
Lejos de desanimarme recordé la investigación que sobre Larra había hecho en mi último año de carrera, y las conclusiones a las que había llegado con pocos meses de investigación… Así pues, ¿por qué no seguir por ese camino? Buena parte del trabajo ya lo tenía hecho, sólo tenía que ampliar y profundizar… y entonces se me ocurrió. ¿Por qué no estudiar la evolución sufrida por el concepto de periodista, y por ende de periodismo, a lo largo de su historia? Y, de paso, podía analizar un par de figuras que me interesaban realmente. Que yo supiera nadie lo había hecho aún… Me puse a investigar un poco y encontré que, aunque había algunas cosas interesantes que tendré que leer y estudiar, nadie se había fijado en ese tema. Así que, en eso estoy, deseando que me instalen la línea telefónica en casa para continuar mi labor.
Luego volví al trabajo de verdad. Y en casa fui capaz de leerme uno de los dos libros que me habían encargado, además de echarle un ojo a una de las compras.
Hoy, a pesar de haberme dormido tarde, me he levantado para escuchar una entrevista radiofónica que podía ser de interés para el reportaje. Y a estas horas puedo decir que he terminado el tema, y he sido capaz de titularlo de forma graciosa yo sóla. Por primera vez en mucho tiempo.
Así que estoy contenta. No sólo por haber tomado decisiones, sino por estar siendo capaz de llevarlas a cabo.

Sólo un último apunte. Os agradezco a todos las muestras de apoyo y cariño, de verdad. Animan mucho a la hora de ponerse manos a la obra. Pero ni buscaba estas agradables palmaditas en la espalda, ni espero que os quedéis en ésto, como ya dije. Si a partir de ahora, en parte, este blog se convierte en una recopilación de éxitos relativos en esta lucha no será para conseguir vuestra aprobación, sino para poder recordarme que, si se quiere, se puede.

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