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Hablemos de series… May 20, 2006

Posted by Tindriel in La vida, Yo soy yo.
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Me declaro fan absoluta de las series. Así, sin paliativos. En general (y salvo excepciones tipo Rebelde Way), suelo dar una oportunidad a cada nueva producción. Y luego, si me gusta, saturo mi querido ordenador con descargas masivas, dedicando largas horas de mi vida a su visionado. Normalmente a la 3ª o 4ª temporada empiezan a cansarme, sobre todo si las he visto del tirón (práctica habitual en quien escribe que se ha visto potenciada por el infinito descanso para comer que tengo en el trabajo, así como por la inactividad de los lunes).

Hay series, como mi querida CSI, que empiezo a dejar de lado. Y es que 144 capítulos sobre actos delictivos dan para lo que dan, y acaban repitiéndose. Eso y que ahora me veo restringida al escrupuloso horario norteamericano, que ya estoy a su altura. Lo mismo me pasa con House y con Perdidos. Lo del horario, no lo de los crímenes, claro. O con Urgencias, que ya va por la 12ª temporada y yo me apeé del carro en la 11ª. Y es que en esta serie hay personajes inasequibles al desaliento. Como Carter, y ya, las últimas veces que le vi, no podía evitar preguntarme por qué no se pegaba un tiro y acababa con su sufrimiento.

Pero de todas las series que he visto hay 2 que me tienen perpleja. Por motivos radicalmente distintos, aunque el creador de ambas sea el mismo tipo. La primera es Alias, la segunda, la ya citada Perdidos. Veamos.

Capítulo 1 de la 1ª Temporada de Alias: Una chica guapilla resulta ser agente de la CIA. Por las mañanas, acude a clase a la Universidad para convertirse en profesora. Por las tardes, trabaja como agente secreto pegando tiros, matando gente y engañando a sus amigos. Hasta que su prometido le pide que se case con él y, claro, le confiesa esa doble vida. Mal hecho, porque a la vuelta de un viaje su novio aparece con la garganta cortada en la bañera. A partir de entonces todo es un horror: la chica se vuelve una triste que, además, descubre que no trabaja para la CIA, sino para los malos. pero como ella lo vale, y total lleva años pensando que es agente secreto, se planta en la sede de la CIA, les cuenta todo y se convierte en agente doble. Como su padre.A partir de entonces va a todas partes con cara de pena y con lágrimas en los ojos.

Pocos capítulos después descubre que su madre era agente del KGB, y que en realidad ella está en el mundo como parte de un complicado plan para obtener inteligencia americana durante la Guerra Fría. Lo normal, vamos. Poco a poco la chica se enamora, se desenamora, tiene un lío con uno que resulta ser de los malos, matan a su mejor amiga, que en realidad es una agente de los malos encubierta, descubre a una hermana perdida, el malo es bueno y luego malo y luego otra vez bueno. Y todo aderezado con los inventos de un tipo del siglo XV al que algunos consideran un profeta (y que sabía lo que era una bomba de neutrones, o el ADN, en el año 1480, año arriba año abajo).

Capítulo 1 de la 5ª Temporada: Una chica guapilla resulta ser agente de la CIA. O eso cree, porque a los 20 minutos descubre que no es verdad, que trabaja para los malos. Con un cursillo rápido la entrenan para ser agente doble. Los malos se cargan a sus amigos, y su mejor amiga resulta ser una agente de los malos encubierta. A partir de entonces va a todas partes con cara de pena y con lágrimas en los ojos. Se lía (capítulo 3) con un chico que resulta ser de los malos, aunque luego parece bueno…

Y, aunque parezca mentira, las dos chicas no son la misma. Y entre capítulo y capítulo hay 2 prometidos asesinados, 2 esposas asesinadas, 2 esposas agentes doble (o casi), amigos y familiares desaparecidos o en el programa de protección de testigos, muertos que no lo están, o que resucitan, amigos fieles, profecías que se repiten hasta la extenuación y hasta agentes de expedientes X…

La serie es tan mala, y los guionistas tan faltos de ideas, que me tiene enganchada.

Y luego está Perdidos, cuyos capítulos no tienen ni pies ni cabezas, donde los paralíticos caminan, los enfermos terminales de cáncer se curan, los enfermos mentales (catatónicos) se convierten en psicólogos, los asesinos en curas, los asesinos en policías y los policías en asesinos… Me río tanto con cada capítulo que ya la considero una de las mejores series de humor de la historia, aunque se suponga que debe dar mal rollito. Visto lo visto, sus guionistas son de lo más original que hay en este mundo, y siempre son capaces de ir más allá.

Eso sí, si lo que digo es cierto, entonces poca esperanza nos queda. Y a mí, como fan de las series, menos que a nadie.

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1. imperator - May 21, 2006

Por suerte las series que yo sigo no son tan largas. La más larga que he visto acaba en la 7ª temporada, y es un arco argumental completo. En cuanto a Perdidos, cuanto más me hablaban de ella más estúpida me parecía. Me pasa lo mismo que con Mujeres Deseperadas o Sexo en Nueva York.


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