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La belleza April 10, 2007

Posted by Tindriel in La vida.
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Hace unos meses The Washington Post decidió llevar a cabo un experimento: averiguar si estamos capacitados para reconocer la belleza en cualquier situación. Para ello convencieron a un virtuoso del violín, Joshua Bell, para que interpretara algunas de las más bellas piezas jamás compuestas para este instrumento en un escenario nada habitual, una parada de metro.
El resultado fue desastroso. Solo una persona, de los miles que pasaron en aquel tiempo a su lado, se paró a escucharle. Tres días antes llenó un auditorio a 100 dólares la entrada. En aquella mañana sólo recaudó 37 dólares.

Pero si no fallaron ni el intérprete ni las obras, ¿qué hizo de esas dos citas musicales algo tan dispar? ¿Los anuncios? ¿La repercusión mediática? ¿O fue solo el escenario? ¿De verdad puede variar tanto nuestra percepción de un mismo hecho el lugar donde se desarrolle? ¿Y si es así, en qué lugar nos deja? ¿Es que el hombre solo puede admirar y disfrutar la belleza cuando va en busca de ella? ¿Tenemos que concienciarnos, que prepararnos, para hacerlo?

¿No somos capaces de ver la belleza de las pequeñas cosas de cada día? ¿No somos capaces de emocionarnos por algo si alguien no nos dice que tenemos que hacerlo?

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Comments»

1. Imperator - April 10, 2007

En general, no. Hay que andar con los ojos bien abiertos y buscar todo el rato. Hay muchas cosas que permitimos que nos distraigan.

2. Fantine - April 11, 2007

El problema es que la gran mayoría de la gente tiene poca cultura, y si no se le dice explicitamente que algo es bueno no lo parecian. No hay mas que ver a gente admitando bodrios por el mero hecho de estar en un museo.

También habría que saber en que horario estuvo el violinista tocando y el tipo de viajeros, porque yo tengo escuchado a gente en el metro que con gusto me habrían hecho parar, pero loas prisas no me lo permitían. La problemática de la vida en las grandes ciudades 🙂

3. Capitan Napalm - April 11, 2007

El 98% de la gente no tiene ni puta idea de vinos, música clásica, arte, o cualquier otra disciplina que implique un poco de sensibilidad y/o dedicación.

Sin embargo, grindean como locos en sus trabajos de mierda para poderse permitir algo que en realidad no pueden apreciar. ¿Por qué? Porque les hace sentirse “selectos”. Esto lo llamo yo el tontunómetro, funciona con casi todo. El buen vendedor es el que sabe manipular las palancas del tontunómetro del comprador, porque el 95% del tiempo no necesita lo que le vendes. La mayor parte de la gente que pagó 100 $ lo hizo para poder contarlo luego, o para lucir los visones. Cosa que no puedes hacer en el metro, porque está al alcance de todos.

La cultura y el arte son intrínsecamente bellos pero inútiles, y determinadas áreas de la cultura generan dinero porque están asociadas a determinados mecanismos de selección de clase. Punto. El mundo de los auténticos degustadores de música clásica no llena un pabellón de baloncesto.

Si quieres un poco más de reflexión sobre ello, te recomiendo que te pilles http://www.freakevolution.com/2006/03/27/el-arte-por-juanjo-saez/

4. Imperator - April 11, 2007

No sólo eso.

La belleza se convierte en un criterio de exclusión, tanto su posesión como su apreciación. Ser capaz de apreciar ciertas formas de belleza te hace más guay, y por eso las óperas se llenan de mucha gente que paga abonos anuales para quedarse dormido. En todo grupo de visitantes a un museo, un alto porcentaje de miembros preferirían estar en otro sitio.

Por otro lado, poseer belleza te hace más guay, sea porque eres guapo o porque llevas a un guayabo impresionante del brazo. La belleza es un trofeo.

Y luego está el síndrome Alhambra: son muchos los granadinos que no van nunca en su vida en la Alhambra, o que van una o dos veces, con las excursiones del cole o con un amigo que vive fuera. Las bellezas que tenemos al lado son algo a lo que nos habituamos, y que sólo reparamos en ellas cuando no están. Es necesario un esfuerzo de la voluntad para no caer en eso. La mayoría de personas no están por hacer esfuerzos de voluntad de ninguna clase.

5. Rapunzell - April 11, 2007

Siento disentir en el general desprecio hacia nuestros congéneres, pero yo me alinearía para empezar con la pregunta de Fantine de “¿A qué hora? ¿En qué circunstancias?”.

Y recordaría la Pirámide de Maslow, y la dificultad en apreciar los ejercicios estéticos cuando vienes jodido de casa porque se te acabó la leche y el café solo te revuelve las tripas, te acuerdas aun del tipo que se te quedó mirando diez segundos más de lo cortesmente admitido en el bar de abajo, y de la silueta de su tórax y el modo en que arqueaba las cejas, te preguntas si te habrán ingresado la nómina de una vez o si vas a tener que cambiarte de acera al cruzarte con el casero…

Por otra parte, un violín bien tocado suena bonito. Suena bonito también si interpreta el “Ave maría, cuándo serás mía” que cantaba Bisbal, ojo. Si estamos hablando de una apreciación estética superior, no creo que el fragmento de cinco segundos que se escucha según atraviesas un pasillo del metro pueda darte una idea muy precisa de la belleza de la obra, del mismo modo que no veo forma de apreciar el Quijote leyendo en una pared la frase “nombre no quiero acordarme”. Yo tendría un par de cosas que decirles a los del experimento. por ejemplo, cuántos compradores de entradas a 100 dólares calculan que cogen el metro en hora punta.

Algunos gustos son adquiridos. Incluídos los “buenos”, como el vino, el caviar o Rachmaninov. Es probable que no todo el mundo los tenga gratis por el ambiente de crianza., pero ya nos habremos/se habrán encargado de decirles que son unos besugos si no ponen cara de flipe al exponerse, así que serán como la segunda cadena, con muchos más fans de boquilla que de verdad, criaturas.

Algunos gustos están bien vistos. Otros al revés. Queda guay decir que no te gusta el fútbol, pero a mí el padre de Dodu me estuvo hablando una tarde de por qué Zidane con el balón era arte en movimiento y tuve la muy aguda sensación de que me estaba perdiendo algo muy bello por no saber verlo yo misma cuando daban un gol suyo en el telediario…

Yo creo que las personas sí aprecian la belleza. A veces, la belleza te atrapa y te obliga a pararte, por llena que llevaras la cabeza. Otras veces te susurra y la apartas, porque tienes otras prioridades. A veces te dirán que eres un cutre por admirar un rosal plantado en un bote de pintura, otras veces te dirán que eres un snob por no admirarlo.

¿Se nota que el tema me encanta? 🙂 Lo voy a dejar aquí, pero podría seguir taaaaanto tiempo XD

6. Athair - April 11, 2007

Joder, y yo haciendo entradas de lagartijas. Es lo que pasa cuando te relacionas con gente que ha hecho un test, que te dejan sin saber que decir. Mamones. 😉

7. Tindriel - April 11, 2007

Más datos: el concierto duró 43 minutos y tuvo lugar a las 7.51 de la mañana del viernes 12 de enero, en plena hora punta en una zona de la capital donde se concentran la mayoría de los edificios gubernamentales.

8. francisco aranguren - April 11, 2007

Hola Tindriel. A mí me pasó algo así con la Torre Martello en Dublin. De repente había muchas torres, todas iguales en la bahía. Grises, insulsas, como bunkers de la guerra mundial. Ningún atractivo. Hasta que alguién indico que “aquella” era la Torre del Ulises. Pasó por ello a ser distinta. Concentró nuestra atención y se convirtió en “la torre”. Cuando nos enamoramos pasa lo mismo -según Erich Fromm- concentramos la atención en una persona, que pasa a ser “mi” amada. De la misma forma, la muerte del amor se produce por la pérdida de la atención (desatendemos al otro). La atención es lo que cambia: las cosas son lo que son. Un saludo.

9. Tindriel - April 11, 2007

Creo sinceramente que los seres humanos somos capaces de apreciar la belleza, porque lo hacemos todos los días, incluso cuando no nos damos cuenta. Sin embargo, creo que nos hemos acostumbrado a buscarla en determinados sitios: un museo, un auditorio nacional, el jardín botánico… Así, aunque no hemos perdido nuestra capacidad, sí la hemos abotargado, confinándola a unos espacios y unos tiempos determinados. Asumimos que un violinista que interprete un concierto en el Royal Albert Hall vestido de smoking será bueno por definición, y que otro, vestido con vaquero y gorra de beisball, que haga lo mismo en una estación de metro sólo será un pobre hombre que no llegó a nada y que se saca unas monedas con algo que no hace “del todo mal”.
Y eso es lo que me preguntaba, si al confinar la belleza a unos espacios, como decía Athair de sus lagartijas, no la habremos ahogado, impidiendo que la disfrutemos cuando está fuera de su terrario.

10. Imperator - April 11, 2007

Hey:

Y recordaría la Pirámide de Maslow, y la dificultad en apreciar los ejercicios estéticos cuando vienes jodido de casa porque se te acabó la leche y el café solo te revuelve las tripas, te acuerdas aun del tipo que se te quedó mirando diez segundos más de lo cortesmente admitido en el bar de abajo, y de la silueta de su tórax y el modo en que arqueaba las cejas, te preguntas si te habrán ingresado la nómina de una vez o si vas a tener que cambiarte de acera al cruzarte con el casero…
Salvo cuando no. La Pirámide de Maslow falla a la hora de explicar un cerro de comportamientos, empezando por los comportamientos altruistas y de apreciación estética. Se sigue dando el coñazo con ella porque es válida para una gran parte del comportamiento, y porque queda súperguay en los seminarios de empresa (ojo, que yo la uso).

Lo que aquí se discute no es tu capacidad de apreciar la estética cuando tienes otros problemas, creo yo. Creo que aquí se discute si la gente es, a pesar de los factores distractores, capaz de reaccionar ante un estímulo bello y detenerse, y mover la atención hacia allá, como decía F. Aranguren.
Si estamos hablando de una apreciación estética superior, no creo que el fragmento de cinco segundos que se escucha según atraviesas un pasillo del metro pueda darte una idea muy precisa de la belleza de la obra, del mismo modo que no veo forma de apreciar el Quijote leyendo en una pared la frase “nombre no quiero acordarme”.
Puede motivarte a pararte y ver más. Por otra parte, no creo que un fragmento de melodía sea comparable con una oración cortada de una obra de más de 1000 páginas. Creo que no es una comparación válida.
Yo tendría un par de cosas que decirles a los del experimento. por ejemplo, cuántos compradores de entradas a 100 dólares calculan que cogen el metro en hora punta.
Según las estadísticas de uso del transporte público en NYC, bastantes. Aparte, dejas fuera a todos aquellos que apreciarían la obra pero que no pueden / quieren pagar entradas de 100 $, y que sí pueden coger el metro. Esos tampoco se pararon.
Es probable que no todo el mundo los tenga gratis por el ambiente de crianza., pero ya nos habremos/se habrán encargado de decirles que son unos besugos si no ponen cara de flipe al exponerse, así que serán como la segunda cadena, con muchos más fans de boquilla que de verdad, criaturas.
Con esto estoy de acuerdo.
Yo creo que las personas sí aprecian la belleza.
Yo creo que sí la aprecian, pero es muy fácil que la pasen por alto.Para empezar, porque su búsqueda no suele ser una meta principal de nuestra actividad.
¿Se nota que el tema me encanta? 🙂 Lo voy a dejar aquí, pero podría seguir taaaaanto tiempo XD
Pues sigue 🙂

11. Rapunzell - April 11, 2007

La Piramide de Maslow falla, pero es un buen principio general. Al menos, para los legos como yo, parece una explicación de masas bastante convincente.Aquí estamos hablando de “gente”, no de excepciones.

La gente con la tripa llena y sin dolor de muelas a veces ponemos morrito si alguien con la tripa vacía y las muelas hechas mixtos no se detiene a contemplar la puesta de sol. Mi referencia a la Pirámide viene sobre todo a avisar de que ojito con eso.

Parece que la conversación se cebtra más en la actitud que en la capacidad. Hace tiempo hablé en una entrada de “El Color Púrpura”, un libro de Alice Walker, quizás más conocido por la película. me guata citar a los progenitores de las frases cuando no son mías, de ahí la cita.

Uno de los personajes, Sugar, dice: “Dios se enfada si pasas ante el color púrpura sin admirarlo”. Lo dice una mujer negra de los años treinta, en el sur de Estados Unidos. Con un montón de motivos para sentirse sumida en la mierda, pero con la voluntad de mirar el color púrpura a pesar de todo (Sugar también tiene mucho que ver con mi secreta ambición de tener una casa redonda, pero esa es otra historia).

No es obligatorio apreciar la belleza. Es voluntario. Quien desea vivir apreciando las flores minúsculas que crecen en las rocas, lo hace. Quien no, pues no. Y a mí me puede parecer que su vida es una mierda, y a ellos les parecerá que lo es la mía. Y todos tan contentos.

Una de las verdades que más me costó aceptar en mi día fue que no todo el mundo desea la belleza, la libertad, la honestidad o la verdad. Para ser exactos, no todo el mundo desea lo que yo estimo bello, libre, honesto o veraz.

El color púrpura sigue estando ahí para mí. Y hay mucho 🙂

12. Ibn Sina - April 11, 2007

En principio, estoy de acuerdo con la primera entrada de Imperator. En general, creo que no somos capaces de ver la belleza si no nos esforzamos en buscarla. Es más, creo que hay mucha gente que no es capaz de ver la belleza si no se la sienta en una silla y se la ‘obliga’ a verla. Por poner un ejemplo: tengo varios amigos a los que les he enseñado un CD (normalmente algun compositor finés del que no han oído hablar en la vida) y su reacción ha sido de espanto. Luego, entre amenazas y súplicas (:)) y mucha didáctica y mano izquierda, les he llevado medio de la mano medio a rastras a lo largo de… diez, quince, veinte… cuarenta, cincuenta minutos de música. Y la cara de felicidad que tenían al final, y esos ‘Ponla otra vez’ o ‘¿Tienes alguna otra cosa parecida?’ no tienen precio.
Y lo mismo me ha pasado a mí; algún amigo o amiga me ha forzado/convencido de escuchar algo que yo no conocía, o hacia lo que tenía prejuicios, y tras su explicación y escucharlo, he disfrutado. Me gusta abrir puertas a la belleza y que me las abran. (Menudo ladrillo de comentario).

13. Ibn Sina - April 11, 2007

Oops… ‘se la sienta en una silla y se le obliga a verla’. Se me han mezclado los pronombres.

14. Ibn Sina - April 11, 2007

Por otra parte, no se trata de ‘obligar’ sino de ‘convencer’, ‘seducir’ u ‘ofrecer’. Aunque a veces la gente se hace la remolona, pero, en general, luego te lo agradecen. O, por lo menos, yo no me he encontrado ningún caso en que ocurriera lo contrario. 🙂

A mí, particularmente, las cosas que se supone que estoy ‘obligado’ a apreciar suelen provocarme urticaria.

15. Imperator - April 11, 2007

Rapunzell:

Aquí estamos hablando de “gente”, no de excepciones.
Las excepciones no confirman las reglas, las desconfirman 😉

Es cierto que, siendo la psicología una ciencia estadística (más que otras que se denominan exactas pero son igualmente estadísticas), las excepciones a una ley de conducta están contempladas en el margen de error con el que trabajamos. El problema es que la pirámide tiene demasiadas. De hecho, tú eres uno.
La gente con la tripa llena y sin dolor de muelas a veces ponemos morrito si alguien con la tripa vacía y las muelas hechas mixtos no se detiene a contemplar la puesta de sol. Mi referencia a la Pirámide viene sobre todo a avisar de que ojito con eso.
No es el caso del experimento. 🙂 No se hizo en un campo de refugiados en Ruanda.
Con un montón de motivos para sentirse sumida en la mierda, pero con la voluntad de mirar el color púrpura a pesar de todo.
Depende del contexto. Está muy sumida en la mierda desde nuestra óptica, desde la suya puede que no tanto (tampoco afirmo que ella perciba su situación como privilegiada o envidiable, pero no podemos perder de vista que los criterios de tripa llena de ahora no son los de principios del siglo XX, ni de cualquier otro siglo).
Para ser exactos, no todo el mundo desea lo que yo estimo bello, libre, honesto o veraz.

El color púrpura sigue estando ahí para mí. Y hay mucho 🙂
Cierto y cierto. Pero esa verdad no es autoevidente, y quizá este experimento resalta uno de los aspectos que se derivan de ello.

16. Capitan Napalm - April 11, 2007

Yo no tengo ningún problema en admitir que en general, desprecio a la mayor parte de la humanidad.

Pero no porque me sienta mejor que ellos, sino porque han olvidado el espíritu de superación que Rapun menciona en su entrada de la maratón y lo han sustituido por una actitud ratonil – comadrejera que también da buenos resultados a la hora de sobrevivir.

Por eso me pone 300, porque es la sublimación máxima (y es por eso que es tan poco verosímil) de toda una serie de valores que no valen una puta mierda hoy en día.

17. Imperator - April 11, 2007

Lo que el Capi ha dicho. Y yo sí me siento mejor que ellos en muchas cosas. Porque por más que a veces, qué coño, a menudo, se me olviden cosas importantes, sigo creyendo que lo son y trato de perseguirlas lo mejor que puedo.

18. franciscoaranguren - April 11, 2007

Estoy un poco de acuerdo con la posibilidad de enseñar la belleza, pero también creo que hay una capacidad diversa, digamos natural, unos dones de sensibilidad. El pellizco del flamenco, por ejemplo, no es algo que se aprenda. O el éxtasis del jazz. Se pueden aprender las reglas del toreo o sobre montaje cinematográfico, pero sólo te pondrás a ello si has sentido algo en la plaza o en el cine. La piel no se te pone de gallina a base de estudiar. Y no creo que todos tengan por igual el don de sentir.

19. Cassandra - May 4, 2007

Este experiemtno lo han repetido en el Metro de Madrid, lo vi en la tele hace poco, y el resultado fue el mismo.

Tengo dos opiniones: primero, no todo el mundo tiene la misma sensibilidad hacia el arte. Yo, sin ánimo de pecar de inmodesta, me considero muy sensible. Soy de las que echará la lagrimita al escuchar a un buen violinista, aunque esté en un sucio rincón de una esquina del metro en un día miserable a las 8 de la mañana camino del trabajo. Pero no todo el mundo es así.

Por otro lado, cuando vamos en metro no somos personas, somos pobres autómatas. Puede que pase al lado del violinista, eche la lagrimita de emoción, pero no me pare a aplaudirle. Eso sí, tengo por norma echar una moneda siempre a todo músico callejero digno (esto no incluye revientacordeones o estrangulatrompetas).

20. Cassandra - May 4, 2007

La versión del experimento en Madrid:

http://videos.abc.es/informaciondecontenido.php?con=632

Yo insisto, cuando vamos en Metro no somos humanos 😦 Es el peor sitio para esperar una buena reacción de la gente. Incluso los que se paran a echarle dinero (lo que indica que han apreciado la calidad de lo que escuchaban) no se atreven a pararse por “vergüenza”. Desde pequeños nos enseñan a ser “políticamente correctos”, no sentarnos en el suelo, no mostrarnos efusivos ante desconocidos… En las grandes cuidades somos poco humanos.


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