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Diario de Convivencia

Día 4

Esta noche han dormido los 3 juntos en la cocina, cada uno en su camita. Y no han montado nada de jaleo. Así que les he dejado a todos sueltos por la casa. Veremos qué me encuentro…

Día 3

Esta noche la cosa ha ido mejor, porque todos estaban más tranquilos. Ulysses ha dormido conmigo en la cama, en un intento por demostrarle que le seguía queirendo igual, y Lila y Korma en su cuartito. Y parece que funcionó. Me dejaron dormir y todos se portaron muy bien. Por la mañana, antes de ir al trabajo, las dejé brincar por la casa, bajo la atenta mirada de Ulysses. Y luego las volví a meter en su cuarto, que el otro aún bufaba de vez en cuando.

Y cuando llegué a casa todo era idílico. Ulysses entró en el cuarto de las pequeñajas, las ayudaba a subir cuando no podían trepar, dejaba que le acariciara con ellas delante… Y terminó con dos escenas geniales. Una, los tres en el sofá lavándose los unos a los otros, y marcándose. Dos, los tres gatos encima de mí, buscando un hueco mientras veía la tele tumbada en el sofá.

Lila y Ulysses han hecho muy buena migas, y de vez en cuando intentaban apartar a Korma, mordiéndola y empujándola. Cuando se pasaban, un grito, un golpecito y listo.

Día 2

La idea de separarles parece que ha funcionado, aunque encerrar a 2 gatitas en una habitación donde no tienen mucho que explorar parece peor idea. Al menos si pretendes no madrugar.

Como no hacía más que maullar las hemos cambiado de habitación, y hemos dejado a Ulysses suelto. Incluso le hemos metido en la habitación de Lila y Korma. Al rato les hemos dejado sueltos, ya que Ulysses parecía sentir más curiosidad que celos o agresividad. Y se han ido acercando. De hecho, ahora están los 3 en el salón, en los sofás.

Ulysses se dedica a olerlas y perseguirlas cuando salen de exploración. Y las vigila. Las otras, a cambio, quieren jugar con él. Pero no parece que eso haga muy feliz a Ulysses. Como tampoco el hecho de ejercer de “Mamá Pato” con Lila. Y es que la pobre tiene un ojito mal (y la posibilidad de que no vea por él va cobrando fuerza) y se dedica a seguir al pprimero que pilla: Korma, Ulysses, Athair o yo. Le sigue y le imita, y así va funcionando. Y cuando no encuentra a su hermanita, maúlla, en lo que se convierte en la versión felina del juego “Marco Polo”. Como ahora, que Korma ha trepado a mi pierna y ha dejado a los otros dos solos…

Seguiremos informando, pero parece que la cosa mejora…

Día 1

La víspera de mi cumpleaños me levanté a las 8.25 de la mañana. Después de dar un par de vueltas en la cama, y de habllar un poco, Athair me propuso un plan perfecto: ir a una perrera o asociación y escoger una gatita. Llevaba meses diciendo que lo iba a hacer, y al final nunca me decidía. Consultamos por Internet y, en vista de que no encontraba nada, buscamos en la sección de animales de un periódico de anuncios gratuitos. Llamé a varios sitios, pero sólo en uno seguían teniendo gatitas. Y yo quería una gata, porque me parecía que la convivencia con Ulysses sería más fácil.

DIcho y hecho. En poco rato nos plantamos en El Álamo, en una casa que parecía un albergue de gatos (había un montón más además de los 9 cachorros). Estuvimos un rato jugando con los cachorros, y me enamoré de casi todos. Uno de ellos se hacía el muerto y otra se puso de cara a la pared, para que no la viéramos y no la separáramos de sus hermanitos. Pero Athair se enamoró de una y otra se enamoró de mi bolso. Y yo me enamoré de las dos, así que no pude elegir y ahora tengo dos mini gatos en casa, además de Ulysses.

La visita al veterinario fue un show, y Korma (la más pequeñaja, la de Athair) dio un buen espectáculo con sus dotes ninja. Les hicimos la prueba de la inmuno y la leucemia, y primero fue ella. Le debió doler un montón a la pobre, porque cuando vio que nos disponíamos a hacer lo mismo con Lila se volvió loca. Empezó a lanzar zarpazos dentro del trasportín, intentando llegar al veterinario o a mí. Y no se calmó hasta que no le devolvimos a su hermanita.

Y luego las llevamos a casa. Ulysses bufó cada vez que les acercábamos, así que optamos por la solución 2: encerrar a las gatitas en una habitación y que se fueran haciendo al olor.

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Comments»

1. Escenas cotidianas « El blog de Tindriel - April 15, 2007

[…] Diario de Convivencia jump to navigation […]

2. Imperator - April 17, 2007

Parece que llevan las cosas más o menos enfiladas. Me alegro 🙂

3. Tindriel - April 17, 2007

La verdad es que está yendo todo muy rápido, más de lo que calculé el primer día. Y está muy bien.

Ahora solo hay que enseñar a Korma que no hace falta que se abalance sobre cualquier trozo de comida que encuentre, y que el pienso de Ulysses no es el suyo.

¡Ah! y a no subirse en la mesa cuando cene…


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