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Érase una vez… August 29, 2006

Posted by Tindriel in Varios.
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…un hombre algo mayor, rondado la cincuentena, pero de aspecto avejentado. La larga melena blanca, sucia, la descuidada indumentaria y una barba blanca desaliñada, hablaban de la pobreza en la que vivía. Todos los días, nevara, lloviera o tronara, se apostaba a las puertas de algún comercio de cierta zona de oficinas a pedir lo que la gente tuviera a bien darle. Pocas veces pedía dinero, prefería siempre algo de comer. pero nada de fruta o pan blanco, pues su hígado enfermo no podía resistirlo. Así que, desde fuera (los guardias de seguridad nunca le dejaron entrar), él elegía lo que comería ese día. Siempre lo más barato, siempre lo más humilde.

Era un hombre pacífico y amable que nunca molestaba. Pedía con la timidez de aquel que sabe que, de alguna forma, pone en aprietos al que camina a su lado. Nunca se acercaba demasiado, no invadía el espacio vital de quien le ayudaba, porque era consciente de que “vivir en la calle no es lo mejor para la higiene personal”. Estaba enfermo, era pobre y aún quedaba en su interior suficiente bondad como para no incomodar a los que le rodeaban.

Un día ese hombre desapareció. No se le volvió a ver en su esquina. Ni en ninguna otra de las cercanas a ella. derribaron el edificio junto al que se apostaba, y empezaron a construir un bloque lujoso. La gente se olvidó de él. Y yo temí que le hubiera pasado algo. Pasaron los meses, y aquel hombre se convirtió en una sombra, en un recuerdo. Pero su sonrisa de agradecimiento era de las que no se olvidan.

Ayer volví a casa algo más tarde de lo habitual. Durante el trayecto en tren fui absorta en mi libro. Bajé en la estación de siempre, y mientras caminaba me fijé en los que me precedían. Y de pronto la vi. Aquella sonrisa estaba en la cara de un hombre al que unos adolescentes acababan de darle fuego. Un hombre mayor, avejentado, con el pelo blanco. Aunque ya sin barba y bien vestido. Con timidez me acerqué a él y le pregunté. Contestó con la honestidad que da saber que nunca hizo daño a nadie estando en la calle. Sí, era él. Al parecer uno de los que cada día le compraba comida pensó en él cuando en su edificio se quedaron sin portero. Llevaba muchos meses trabajando y le habían hecho un contrato indefinido. Ahora tenía trabajo, tres comidas diarias, asistencia médica y un piso con cama y ducha para él solo.

A veces los cuentos con final feliz se hacen realidad.

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August 25, 2006

Posted by Tindriel in Varios.
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Game Over

Commercial TV

Commercial

–Unas pequeñas muestras de los pingüinos más monos:

* Con Queen

* Con Sinatra

* Con abrazo

Llegó agosto… August 11, 2006

Posted by Tindriel in Varios.
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… y con el los becarios a los medios de comunicación. Y aunque me consta que algunos se esfuerzan, y que otros son bastante competentes, siempre hay un pequeño grupo de los que ni lo uno ni lo otro, y esos acaban siempre por aparecer donde no deben (que en realidad es en cualquier sitio porque sus fallos siempre llaman poderosamente la atención). Hoy, navegando por alguna edición digital he encontrado unos cuantos fallos, que no puedo dejar de señalar, más que nada porque estoy aburrida:

Paul Nelson, crítico musical, nació en Minnesota en 1947 y falleció el 4 de julio en Nueva York, a los 70 años. Digo yo que sus 59 años debieron dar para mucho y por eso el periodista se confundió con la resta. O quizás es que la calculadora se ha ido de vacaciones y lo que tiene en el ordenador es un generador aleatorio de cifras ¿no?

“Estaban fuera de sí, sobre todo dos de ellos. Iban muy cocidos”, dijo a [xxx] Simón, jefe del local, quien aseguró que “jamás había habido una bronca”. “Esto es más tranquilo que el copón”, apostilló. La simple inclusión del verbo “apostillar” y la palabra “copón” en una misma frase es, cuando menos, chocante. Debería hacer acreedor al redactor de algún tipo de multa. En serio.